martes, 2 de febrero de 2016



Como ya sabemos el ingeniero industrial debe ser una persona dinámica capaz de desarrollarse y actuar de manera eficaz en el entorno de una empresa, tanto en el campo organizacional como en el ambiental. Lo que hace el pensamiento sistémico es funcionar como un mapa, una herramienta que es capaz de guiar al ingeniero a desenvolverse y poder aplicar sus conocimientos en los ambientes cambiantes y desconocidos que explora constantemente. Para ello, el pensamiento sistémico provee de 4 “pilares” o “columnas” al ingeniero, los cuales le dan una serie de “recomendaciones” para ayudar a mejorar el funcionamiento de la empresa. Estos pilares son el constructivismo, la hermenéutica, la cibernauta y el pensamiento complejo.
El constructivismo ayuda al ingeniero a formarse una interpretación de la realidad, llegando al punto en que el ingeniero pueda construir su propia realidad siendo así necesario que se evolucione desde un enfoque mecanicista, donde todo gira alrededor de las máquinas que estructuran procesos y forman la ciencia clásica de causa-efecto; pasando por un enfoque relativista que le otorga al ingeniero industrial el “poder del observador” para observar el comportamiento de la planta desde distintos puntos de vista, en especial desde el punto de vista de los trabajadores, es decir, desde el piso para llegar a establecer contacto con todos los aspectos que interactúan en él y proyectar una imagen de liderazgo hacia los demás y empezar a estructurar la empresa desde abajo. Todo esto para llegar al enfoque de la mecánica cuántica, donde, como ya se mencionó, el ingeniero puede llegar a ser capaz de construir su propia realidad. La hermenéutica permite que el ingeniero pueda interpretar y transmitir todos los conocimientos que ha adquirido hasta entonces, teniendo en cuenta que esos conocimientos están en un lenguaje que no todos van a comprender por lo que deberá aprender a ser capaz de expresarlos de una manera concreta, simple y directa, sin tener la necesidad de parecer más que los demás. La cibernauta plasma al ingeniero como un navegante que debe aplicar sus conocimientos al contexto en el que se encuentre para ganar confianza y ser capaz de establecer una ruta de viaje que con el paso del tiempo debe optimizarse para llegar a la meta planteada. Por último está el pensamiento complejo que puede entenderse como la agrupación de todos los pilares y que lleva al ingeniero a cambiar el pensamiento lineal por uno horizontal/vertical saliéndose de las fronteras que dibuja la empresa y llegando a identificar cada una de las relaciones que existen en la planta para formarse una interpretación compleja de la misma.

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